En mi pueblo de adopción Fuentepiñel, Segovia, se venera con gran devoción a Santa Brígida de Irlanda la que fuera una diosa céltica llamada Brigid cristianizada por la Iglesia para facilitar la conversión de los celtas irlandeses.

Santa Brígida de Irlanda. Fuentepiñel

Soy persona curiosa, llena de inquietudes y amante de la historia por lo que me asaltaba continuamente una pregunta: ¿cómo llegó al pueblo la devoción por esta santa irlandesa? No podía dejar de pensar quién había traído, de tan lejos, la devoción a un pequeño pueblo de Castilla… Empecinada en buscar respuestas realicé una investigación, de esto hace más de una década, y pude descubrir cosas muy interesantes.

Las devociones más antiguas a esta santa de las que quedan testimonios en España las pude localizar en pequeños pueblos del norte, pueblos cercanos al Camino de Santiago, muchos de esos peregrinos llegaban desde Irlanda y de otras partes de Europa donde se veneraba, además de los soldados que la tenían como su protectora en las diversas incursiones militares que se produjeron. Pensemos que la gente no hacía el Camino en una semana o 15 días. Peregrinar hasta la tumba del apóstol llevaba meses, incluso años, dándose durante ese tiempo un intercambio de creencias y costumbres en la convivencia entre peregrinos y locales, más si atendemos al origen celta del norte de España.

El fervor se extendió con los años por todo el territorio. En la actualidad la mayoría de sus ermitas ya no existen o estan en ruinas. Cuatro son las ermitas que “pude localizar” en las que tienen una imagen de la santa y se le sigue venerando: Olite, Navarra; Fuentepiñel, Segovia; Camas, Sevilla y Santa Brígida, Gran Canarias. En ese orden inicié la búsqueda de la relación que pudieran tener estas cuatro localidades tan alejadas.

Santa Brígida de Irlanda. Olite
Santa Brígida de Irlanda. Olite

Por la relativa cercanía al mar de Olite era fácil determinar la llegada de peregrinos entre ellos irlandeses, pero también soldados que venían desde Francia con la que Navarra guardaba mucha relación. El rey navarro Carlos II el Malo era nieto y bisnieto de reyes franceses. La nieta de este rey, Blanca de Navarra, fue devota de Santa Brígida. Acudió en varias ocasiones a la ermita favoreciéndola con generosas donaciones.

Ermita de Santa Brígida en Olite con en su momento alcaldesa Maite Garbayo

Investigando a Blanca I de Navarra pude relacionar Olite con Fuentepiñel y la historia, aunque resumida, no tiene desperdicio:

En el siglo XV Blanca, devota de Santa Brígida en Olite, se casó en segundas nupcias con su primo el que llegaría a ser Juan II de Aragón, padre de Fernando el Católico. Tras casarse se fueron a vivir a las posesiones que tenía Juan en Peñafiel. También era prima del rey Enrique III de Castilla casado con la inglesa Catalina de Lancaster en cuya región se veneraba a Santa Brígida. (Esto fue una coincidencia ya que la santa se veneraba en Olite mucho antes de Blanca de Navarra). El matrimonio real vivía en Segovia.

Fuentepiñel tenía como señores a los González de Contreras parientes de los Gonzalez de Contreras de Segovia, linaje fundado por Fernán Sassa Gonzalez de Contreras, sobrino del conde Fernán González que ocuparon cargos de relevancia dentro de la corte. La relación entre ambas familias, los Contreras de Fuentepiñel y los de Segovia, fue estrecha y a los largo de los siglos compartiendo entre otras cosas devociones. Los González de Contreras de Fuentepiñel también ocuparon cargos importantes tanto en la comarca como dentro de la corte. Pedro González de Fuentepiñel fue en la época de Enrique IV, (yerno de Blanca de Navarra, el círculo se va complicando), escribano real y notario público. Eran los mismos años de Diego González de Contreras regidor perpetuo de Segovia y de su esposa Angelina de Grecia, matrimonio concertado por el rey Enrique III de Castilla, que pertenecían a la corte instalada en Segovia.

En este intríngulis de relaciones familiares hemos podido determinar que Blanca de Navarra, devota de Santa Brígida de Irlanda en Olite y prima del rey de Castilla tenía relación con la corte castellana. Diego González de Contreras pertenecía también a la corte y era pariente de los González de Contreras de Fuentepiñel … Esto demuestra que se conocían. Pero ¿y la devoción?… ¡Vamos allá!

Fuentepiñel estaba, está, ubicada en el Camino Real, paso obligado (esto es muy importante) para llegar desde Segovia, ciudad frecuentada por Blanca de Navarra (de hecho murió en Santa María la Real de Nieva), hasta Peñafiel, lugar donde vivía junto a su marido el futuro Juan II de Aragón que era también señor de Fuentidueña, comarca a la que pertenece Fuentepiñel.

La ermita en honor a Santa Brígida en Fuentepiñel esta ubicada al lado de ese Camino Real. Doña Blanca conocía a los González de Contreras relacionados con la corte castellana, además Fuentepiñel era territorio de su marido… Con seguridad y con toda familiaridad y confianza como señora de dichos territorios se detendría a rezar a la santa abadesa. Visitaría en varias ocasiones la ermita y como lo hizo en Olite, la favorecería con donaciones… La verdad es que no la veo pasando a centímetros de la ermita sin detenerse. De Blanca de Navarra se decía que «vivía recogida en sus devociones».

Santa Brígida de Olite y Santa Brígida de Fuentepiñel tienen mucha relación y comparten un pasado común… ya os lo iré contando.

La devoción por la santa siguió extendiéndose y llegó remontando el Guadalquivir a Sevilla instalándose una ermita en Camas.

Santa Brígida. Gran Canaria

Desde Andalucía, de la mano de doña Isabel Guerra en 1522, llegó la devoción a Santa Brígida en Gran Canaria.

Esta investigación, en más detalle, forma parte de “Las voces de los que nunca han existido”, novela que espero pronto corregir y mejorar.

Hasta la próxima…