Fuentepiñel. Segovia. Año 2013
En una ocasión, en Fuentepiñel, un pequeño pueblo al norte de la provincia de Segovia, los dueños de una casa que en su momento fue una capellanía, me mostraron un escudo tallado en piedra que contenía una hoz y que por sus formas parecía ser un escudo muy antiguo. Nada se sabía de su origen.
La desaparecida capellanía había sido fundada siglos atrás por los señores del pueblo, los González de Contreras, familia relacionada con la casa de Lara.
Aquello picó mi curiosidad y, a pesar de no tener experiencia en estos temas, ni los conocimientos propios de un historiador, me embarqué en una investigación con las únicas armas de las que disponía: ilusión y mucha intuición y, como enfundada en el espíritu de un detective, comencé a armar el puzle.

La investigación me llevó a la Casa de los Picos de Segovia, a varios archivos provinciales y nacionales, bibliotecas, a contactar con ayuntamientos, catedrales, iglesias, conventos, embajadas y visitas a un sinfín de lugares hasta llegar a desvelar una historia que trascendió el motivo inicial de la investigación; que era saber cuál había sido el origen del escudo.
Uno de los resultados al armar las piezas del puzle que fui encontrando, fue el de comprobar que la familia de los González de Contreras de Fuentepiñel estaba emparentada con la familia que fundó una casa con mucho lustre en la ciudad de Segovia, Fernán Sassa González de Contreras, sobrino del conde Fernán González. Las costumbres y devociones de estas dos familia fueron las mismas a lo largo de varios siglos.

Cuando apareció Fernán González en la investigación, y debido al interés que siempre ha suscitado en mí la historia de este héroe castellano, estuve a punto de tirar de ese hilo, pero con acertada prudencia caí en la cuenta de que si lo hacía complicaría la investigación, por lo que decidí centrarme y tirar de él en otro momento.
Acabada la investigación que dio origen a la publicación de Las voces de los que nunca han existido, decidí, ahora sí, adentrarme en la vida del buen conde, personaje que desde la adolescencia había llamado poderosamente mi atención, no porque le admirara demasiado, sino porque quería entender los motivos por los que los demás lo hacían. Me parecía que la figura del castellano, disculpad mi arrogancia, estaba sobrevalorada, al referirse a él como el primer conde independiente de Castilla cuando en realidad no lo fue.
Al profundizar en la vida de quien colocó los cimientos de la nación castellana, me encontré con la figura de Fernán González: el hombre, su encumbramiento con Ramiro II de León, su valía en la participación de la batalla de Simancas y las continuas luchas contra Abderramán III por defender su tierra. Pude ver entonces a un héroe de su tiempo que lo entregó todo por un sueño llamado Castilla.
Fue así como comenzó mi periplo de armar con personajes reales e imaginarios La bruja de San Mamés.
